miércoles, 24 de octubre de 2012

Miércoles 24 de Octubre, 2012.

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA.
¿Qué, que son las 3:31 de la mañana y no debería estar riendo, sino durmiendo?

Hace un rato me preguntaba cuándo comenzaría a escribir. No me acordaba que llevo años haciéndolo. Pero que todo lo que dije ya no existe. Que bueno, vaya pena, ¿no, chicos?

En fin, aquí no vengo a hablar de cómo me siento, sino de mis planes para mañana. Tengo clase con el reverendo hijo de puta. No voy a exagerar diciendo que lo odio -para no darle el gusto- pero lo odio.

¿Cómo fue que llegué a detestar al «gilipollas»?, o como más me gusta decirle, al «chupa-pijas».
No lo sé con certeza, pero sospecho fue en el momento en el que rabioso se levantó de su escritorio y nos preguntó: «¿PUES QUÉ ME QUIEREN VER LA CARA DE PENDEJO!».
Cuestionamiento al que yo, con toda cautela y pretendiendo no violar el reglamento que previamente le habíamos firmado -donde estipulaba debíamos establecer una comunicación cordial y respetuosa llamándonos de usted- contesté: «No, nadie quiere verle la cara de pendejo».
Alegrándonos después del incidente, y todas las repercusiones que pudo haber tenido, con otras originales frases como:

«¿Y usted por qué va a venir a pedirme que me tranquilice?, ¿quién se cree, mi madre, mi novia, mi psicoanalista?»

...ahora que lo pienso, y luego de haber escrito estas maravillosas palabras... lo sigo odiando. Porque quién soy yo para tener compasión de su neurosis, ¿su madre, su novia, su psicoanalista?

Según sé tiene un historial espectacular en Google. Tecleas en el buscador su nombre y aparecen un sin fin de logros, cualidades, realizaciones, éxitos, hazañas, títulos nobiliarios. Biografía, viajes, escuelas en las que -por algún motivo- ha estado, fotografías e incluso un par de videos donde nos muestra algunas de sus extraordinarias obras de arte. Sí, leyeron bien, extraordinarias obras de arte.

Y bueno, ante tal currículum uno esperaría encontrarse con una persona que, al menos, presente una clase digna, merecedora, plausible, estimable, meritoria. ¿Qué nos importa su mal humor?, ¿quién no tiene mal humor hoy en día? Por Dios, hasta tu madre.

Pero no. Llega a una clase dirigida a un primer grado, se sienta en el escritorio, abre su computadora portátil y dice algo como: «Aquí voy a estar sentado recibiendo avances del trabajo que les puse al inicio del mes para entregarse a 30 días. Trabajen, trabajen. Boceten, boceten».

ES UNA PUTA CLASE TEÓRICA. Teoría, incluso el nombre lo dice: TEORÍA...

A nadie le importa. Ni a mí me importa. Pero ya no lo tolero, me pone los pelos de punta.

Cambiando de tema, ayer vi To Rome With Love y me pareció bellísima. Deberían verla.

6 comentarios:

  1. sigues en IADA? Porque no le dices al profe que se ponga a enseñar y no a hacerse wey en la compu?

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  2. Jajajaja... No le quieres ver la cara de pendejo al sujeto, pero vaya, si no asistes a clase, pues corres el riesgo de quedar reprobada por faltas...

    Maldito sea...

    Ya pues :D jajajaja qué bueno que le dijiste eso.

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  3. @Querido Gatiio: ¿qué clase de pregunta es «¿sigues en IADA?»?, ¿pues en dónde iba a seguir?, ¿en El Paso?, ¿en Nueva Zelanda?, ¿en Las Vegas?, ¿en Irak, o Timbuctú? OBVIAMENTE sigo en IADA. OSH, con quién te juntas... nerd. Y claro que no le voy a decir eso, goé, cada quien hace lo que quiere.

    @Querido aphp: eh, sí. también lo llamo valemadrismo.

    @Querida Pollini: ay, Pollo, estás bien loca. (léase con voz gay)


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  4. sardi, cuándo nos deleitas con otra de tus pescaventuras?

    p.d. comentarte está bien hardcore, sobre todo el captcha... es la parte más aterradora del asunto

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