viernes, 24 de febrero de 2012

El despertar del diablo II

Padezco un terrible dolor de espalda, pero supongo tal percance resulta irrelevante ante el hecho de que en este instante mi cerebro se ve flanqueado por un estridente promocional de Parodeando y un frío de mierda que se cuela por mi ventana.

No he podido dormir. No sé si son las cobijas, el colchón, mi posición, la televisión a todo volumen o el miedo a morir de un modo violento mientras duermo. Pero bueno, mi ciclo del sueño interrumpido es lo de menos.

Decidí retomar esta simpática actividad de postear, bloggear, escribir; debido a que mi capacidad para poner ideas en palabras se ha estado yendo a la chingada. Entre la flojera y el Facebook, mi ya poca habilidad de redacción se oxida a niveles histéricamente insospechados, y eso, ESO, mis queridos amigos imaginarios, me pone muy mal.

¿Recuerdan mi incidente con Facebook?, pues abrí uno nuevo.


Y me encantaría que usted, pusilánime y mezquino lector, y yo, nos amigáramos en esta recreativa red social que nos ha empujado a la desgracia y al romanticismo de reversos de páginas de almanaque.

En cuanto a mi actividad en esta, llamémosla chingadera, la considero bastante ordinaria, basándome -claro- en mis orígenes internetezcos. Uso un alias, no subo información personal, no subo fotografías de mi familia, marco como spam las fotografías de bebés desconocidos, no doy likes a imágenes de perros, no publico memes de 9GAG.

En fin, no considero ser un usuario propiamente molesto. Aún así, luego de que Mark decidiera privarme de mi entretenimiento esencial, jugar a la granjita, fue que me vi en la penosa necesidad de crear otro usuario ¿Tienen idea de cuánto dinero perdí en hortalizas?

¿Qué se supone que hace un usuario de Facebook con una nueva cuenta? Es como reiniciar tu vida, es, es, está de la verga. Y bien, intenté agregar a algunos de los 110 contactos que tenía -los que pude recordar- de los cuales sólo me aceptó la mitad.

Y bueno, que esto realmente me rompió el corazón. Es decir, yo recuerdo los tiempos en los que intercambiábamos ideas por medio del blog, tiempos en los que yo podía venir aquí y matar a su ganado, quemar sus cosechas, violar a sus mujeres, y nadie la hacía de pedo. Pinches putos.

Sobra decir que abrir, todos los días, mi perfil con tan sólo 60 pelmazos que tienen hambre, que tienen frío, que les pica la cabeza y la cola, y no hacen más que quejarse del trabajo y la escuela mientras se unen a un nuevo grupo de fans de Adele y publican el nuevo single de Korn, es... es, así es, glorioso. Si te interesa el sadomasoquismo con caca, claro.

Y en cuanto a la insipiencia y mediocridad de este post, lo único que puedo decir es... ya habrá otras oportunidades, chavos, sigan adelante con sus vidas y no miren atrás. Mientras tanto pueden escuchar mis maravillosos podcasts de gran calidad que realicé hace unos días con todo mi sardi-amor.


Felices fiestas, sean felices, o muéranse, o algo así padre.

1 comentario:

  1. doña sardina... que bueno que volvio a las blogosfera pffff!!!...

    seamos amigos en esa mágica red social!

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