No tengo internet. Mi módem está en focos rojos. Lo primero que pasa por mi mente es “emmh, ¿y ahora qué hago? (carita triste)” El 70% de mi día, lo paso frente al monitor, un 25% dormida, y el 5% restante, lo ocupo en ir a la tienda por cigarros, ir al baño, ir a la cocina por algo de comer (comer no, como mientras estoy en la computadora), bañarme en ocasiones, entre otras insignificancias. Este lunes que entré a la escuela, de ese 70%, tomé un 35% (del ya mencionado porcentaje) para ir a la escuela.
En sí, mi nuevo horario se divide ahora en 25% dormir, 25% ir a la escuela, 5% actividades varias, y 45% conectada a Internet. Y ahora que no tengo Internet, ¿qué se supone haré con esas casi 11 horas libres?
Encarando la triste realidad, veo que las opciones son no tan divertidas.
• Hacer de comer
• Barrer y trapear la casa
• Bañar a los gatos
• Limpiar el baño
• Bañarme
• Barrer afuera
• Quitar el árbol de navidad
• Cambiarle la arena a los gatos
• Limpiar el cuarto de impresión
• Lavar mi ropa
• Limpiar mi escritorio
• Tender mi cama
• Llenar de arena la caja desocupada de los gatos.
• Regar las plantas
• Avanzarle a la tarea
• Limpiar el refrigerador
• Comprarme una vida, hacer amigos ¿?
Oh Dios, no sé si pueda. Próximamente, esto en post. ¿Y si voy a pagar el recibo, y duermo hasta que venga la reconexión?... snif, me siento perdida en el limbo.
Ese día no hice nada más que correr a lamerle las patas a Telmex, para después, volver velozmente a casa. Cuando llegué ya había Internet.
:) Fiuf!



