domingo, 11 de mayo de 2014

dorinachos


hace unos días, apesadumbrada por tener que conformarme con «juego de tronos» luego de finalizar «girls» y otras de mis chick-series favoritas, me encontré con que HBO produce un nuevo show bajo el título «silicon valley», llamada así en referencia a la zona ahora conocida como meca de la tecnología actual.
luego de disfrutar de un par de capítulos investigué un poco más acerca de la serie encontrándome con que es escrita y dirigida por mike judge, de quien busqué algunas otras de sus obras hallando 2 películas que sin duda merecen una publicación en m̶i̶ ̶p̶e̶r̶f̶i̶l̶ ̶f̶b̶ el blog.

la primera «office space», una película estrenada en 1999 que cuenta la patética vida de un pendejo cualquiera cuya existencia gira en ir a las oficinas de la corporación para la que trabaja, día a día, para soportar no sólo a un jefe despreciable e hijodeputa, sino quizá a 8 imbéciles con un puesto por encima del suyo. con una novia que se acuesta con algún otro sujeto, y un amigo que no es más que el tipo del departamento de solteros de junto cuya pared es demasiado angosta como para enteraste incluso de si el protagonista ha tirado de la cadena del retrete. y bueno, un día, en medio de una sesión con un psicólogo terapeuta, peter gibbons es hipnotizado con el propósito de relajarse un poco, aligerar la presión, ser feliz y disfrutar de la vida; y funciona, de pronto todo comienza a importarle no más que un ápice de verga. el trabajo, los estúpidos que le rodean, la novia ojete; y aunado a esto se hace de agallas para mandar a todos a chingar a su puta madre... con ayuda de 2 compañeros programadores con quienes planea sabotear la empresa para la que los tres trabajan, o trabajaban.

la segunda, «idiocracy», estrenada en el 2006 y situada 500 años en el futuro, cuando los seres inteligentes han decidido dejar de reproducirse, o lo han olvidado, y los pendejos, como siempre, no usaron condón. una sociedad de retrasados mentales donde el agua sólo se usa para descargar el escusado y al cuerpo le hidratan con electrolitos de «gatorade», siendo todos sumergidos bajo una pila de basura a la que cariñosamente llaman casa. todo inicia en la década del 2000 cuando dos ciudadanos promedio son elegidos por el pentágono para ser congelados… y olvidados durante 500 años, para luego despertar y hallarse convertidos en los dos seres más inteligentes de todo el planeta tierra. les recomiendo verla y nutrirse de numerosos argumentos trol que les ayudarán a refutar cualquier idea expuesta por sus enemigos o en alguna conversación familiar con sus tías de la congregación cristiana.

y volviendo al inicio de tiempos inmemorables, ¿de qué trata «silicon valley»? de un grupo de programadores habitantes de dicha zona quienes viven en una incubadora de empresas tecnológicas. bueno, en realidad es una casa regular propiedad de un cretino que vendió una aplicación por millones, y ahora, relajado, busca hacer negocios con nuevos talentos de la informática que necesitan hospedaje en la sede de google, apple, facebook y otros. o sea, pueden vivir con el sujeto a cambio del 10% de cualquier proyecto creado durante su estancia en el lugar. por ejemplo una aplicación con gps que localiza a mujeres con los pezones erectos, o «pied piper» un compresor de archivos que a su vez opera como leña para avivar el fuego de una disputa legendaria entre 2 multimillonarios del sector. una serie con tecnología de la época, personajes geniales y chistes graciosos. deberían buscarla en internet, descargarla gratis y disfrutarla. o morirse a la verga.

jueves, 10 de abril de 2014

Aprecia el Cine Basura. APRÉCIALO.

Hace rato discutía con uno de mis roommates acerca del filme recientemente estrenado en México “La vida secreta de Walter Mitty”, luego de que otra chica con la que compartimos departamento preguntara si es una película buena o mala. Él comenzó a argumentar se trataba de una basura, como era de esperarse de una obra dirigida por Ben Stiller, donde en la trama no se lograba atar un cabo principalmente porque estos no existían. Dijo no comprender la existencia del personaje Todd Maher, que no le veía puto caso a que en un punto de la historia se reunieran (¿quién en su sano juicio se cita a tomar café con un completo desconocido con quien ha entablado sólo un par de conversaciones a causa del Internet?, mi roommate no), y que ese final de mierda donde Walter se da cuenta de que la fotografía siempre estuvo guardaba en su cartera (alerta de spoiler) lo insultaba. Sean Penn, la has cagado otra vez.


Así es, estimados lectores, el chico había soltado el desenlace de la película a la hora de la cena y sin el menor recato. 

Quise explicarle a nuestra roomie, con quien suelo disfrutar divertidas piezas cinematográficas del elogiado género chick-flick, que “La vida secreta de Walter Mitty” no era tan mala, y que a mi parecer sí existía conexión entre los hechos de la trama.

Tengan, si no han visto la película “La vida secreta de Walter Mitty”, háganme el favor de disculparse con Ben Stiller y de perdida vean el pinche tráiler.



Bien, ¿y de qué va “La vida secreta de Walter Mitty”?, le dije a mi compañera de piso; vale, en resumidas cuentas trata de un tío al que se le va la olla.

NO.


Walter Mitty es un sujeto que lleva años trabajando para la revista Life. Es el encargado, junto a un gordo, de elegir las fotos más lindas. Y bueno, aunque se trata de un tipo introvertido y, claro, callado, es un creativo de increíble imaginación vívida. No hace mucho con su vida, es más, no hace nada más que trabajar, es un individuo socialmente torpe; pero suele hacer viajes a su imaginación en determinadas situaciones de toma de decisiones (que no toma) donde, en su mente, todo es mucho más agradable y excitante de lo que la vida real de un oficinista, como tú, pudiera llegar a ser. Sin consumir estupefacientes. Pero ese no es el punto de Walter Mitty, lo que realmente importa en la película es que el tipo, solterón de más de 40 años, se enamora de una nueva empleada. La mujer, recientemente divorciada y suscrita en una página de citas, motiva a Walter, desvergonzado stalker, a crearse un perfil y pagar la cuota monetaria para pertenecer al sitio. Y bueno, luego de esto Mitty pasa las horas frente al ordenador pensando “¿le mando un guiño, no le mando un guiño?”, y cuando al fin decide mandar el bendito guiño… el guiño no se envía. Es aquí cuando Walter decide comunicarse a Servicio al Cliente para averiguar qué pedo con los guiños, y le contesta el friki, quien lo invita a escribir un poco más en su perfil donde Mitty no ha especificado nada ¿Así, sin información o alguna fotografía sugerente, quién carajo va a pedirle una cita? En fin, Walter Mitty no quiere citas, sólo quiere acercaste a la divorciada y conquistarla, o acostarse con ella, no sé. Como sea, es luego de las preguntas del sujeto de la página de citas, con respecto a qué ha hecho o dónde ha estado, que Walter se da cuenta de que ha pasado más de cuarenta años de su triste y patética existencia sin haber realizado absolutamente nada relevante o destacable para presumir en una maldita red social ¡Coño! Y para rematar en dificultades se va enterando que en Life habrá una considerable reducción de personal porque dejarán de imprimir la revista para transformarla en ejemplar virtual (y es que ya nadie compra medios impresos) ¡Y ESO NO ES TODO!, pues le han encargado la foto de portada del ÚLTIMO EJEMPLAR que alguna vez haya impreso la revista, enviada hace unos días por su viejo amigo y compañero de trabajo, el mundialmente aclamado fotógrafo Sean O'Connell, y la fotografía… está perdida.

Y así es como empieza la historia, amigos. Y quizá estén pensando “vaya, nos ha contado toda la película y no ha llegado a ningún lado con su apócrifo argumento de si no es mala, o quizá sea buena…”; pero, ey, he contado quizá 10 minutos del inicio, y es que no se las quiero arruinar. En fin, sí existe conexión entre los hechos ocurridos durante la trama, existe una causa de por qué Walter comienza a hablar con el sujeto de servicio al cliente de la red social, tiene sentido el desarrollo de su amistad y cómo es que en determinado momento de la historia se conocen, el loco de la página lo ayuda y todo en la vida de Walter Mitty, como en las nuestras, tiene sentido.

A lo que voy, mis ilustres lectores imaginarios, es que el cine americano (y mexicano) no insulta mi inteligencia, como lo hace con otras personas de coeficiente intelectual promedio similar al mío ¿Por qué? Porque al ver estas películas no pretendo encontrar alguna verdad trascendental en sus historias, o establecer más conexiones neuronales intentando descifrar el significado oculto de sus contenidos. Es decir, si buscara un reto intelectual me pondría a leer un libro de cálculo integral o a aprender a crear escenarios realistas en algún software de animación 3D, no a ver una pinche comedia gringa.
Y bueno, quizá sea prudente puedan reflexionar al respecto, en medio de la cola de los boletos, la próxima vez que vayan al cine (tal vez con su novia, su esposa, su mamá o su psicoanalista) antes de pagar por la sala IMAX para ver lo más nuevo de Michael Bay en 3D, o algún estreno de los carismáticos ganadores del Oscar Tom Hanks y Sandra Bullock. 

Para más información acerca de Cómo disfrutar del Cine Basura, no se pierda: 


viernes, 20 de diciembre de 2013