Me gustan mucho algunas frases favoritas de los papás, como aquella de: “Ah, que cosas, pero ya verán, deja nomás que la vida les cobre la factura”. Invariablemente, esta frase me crea un concepto de la vida, similar al que tengo de los personajes de usureros que hace Carla Estrada.
Pero más que graciosa, esta idea puede resultar muuy cierta. Chi que chi. Como yo, que vi demasiada televisión y ahora mi cerebro se adaptó a pensar en modo telenovela, y no para , no cesa de escribir malos chistes.
Es más, si aquí yo fuera un anónimo y no yo…
Y bueno, la verdad es que la interrupción del anónimo me ha hecho perder el ritmo, y ya olvidé qué les iba a platicar. Pero mientras me acuerdo, les contaré otra historia de… ¡mascotas!
Verán que, desde hace varios años, y pese a que durante mi infancia viví rodeada de perritos, entre otras muchas mascotas; cuando comencé a vivir sola, me decidí por la compañía de los gatos, y no los perros. Pues, era más fácil tener un gato que caga en cajita, y si no lo alimentas, sale por la ventana a cazar ratas. Mientras que un perro requiere mucha atención.
De gatos y perros, sólo he querido, realmente, a dos. Tóner, mi gato desaparecido, y Chanchito, mi perro asesinado. Tenían personalidades muy simpáticas y eran bastante carismáticos, o por lo menos a mí me lo parecían.
Pero bueno, la historia comienza hace unos meses, cuando un muy querido e irresponsable amigo, me pidió uno de los perritos, hijo de los perros que viven en casa de mis papás.
Total que, el chavo este, el shavalo, al mes de tenerla en su casa, me la regresa, a mí casa, con el cuento de que su abuela estaba ya fúrica porque Meme, la perrita, se había comido TODAS sus plantas.
Acepté quedarme con ella. Y bien, ahora que yo iba a ser la dueña legítima de Meme, me empecé a preocupar por la educación que le iba a dar. Yo no quería una perra chiple, chillona y mamona, ni una desdichada rabiosa que viviera en la azotea. Así que comencé por enseñarla a andar junto a mí sin correa, y decidí que por ningún motivo la iba a regañar; mejor, si hacía algo malo, la iba a ignorar y después le daría celos acariciando a Tonio el gato. El plan perfecto.
Meme vive en la parte de enfrente de mi casa, y ha destrozado unos 5 platos de comida. Se caga en todos lados, y es muy amigable pero le divierte mucho ladrarle a todo el mundo mientras mueve la cola. Me rompe los recibos, e incluso algunos se lo come completos, y claro, hace mil pedazos toda la publicidad de Smart y Benavides que me dejan en la reja. Muy chistosa, harto perruna.
Antes, cuando la llevaba a pasear al parque, la gente se le acercaba y la acariciaba, querían saber como se llamaba y que edad tenía, los niños querían jugar con ella y se le echaban encima, y ella corría feliz por entre los árboles y jugaba con los demás perritos. Ahora, que ha crecido más, y sigo llevándola al mismo parque, y aún sin correa para que se sienta libre como conejo, la gente le huye. Las mamás levantan a sus niños, y las mujeres me piden a alaridos que la aleje de sus mini mascotas, putos chihuahuas. Una sensación verdaderamente agradable, la meritita verdad. Pero bueno, para que buscarle ruido al chicharrón, ahora que está más grande, mejor nos salimos en la bici. Yo subida en la bicicleta, y ella correteándome como loca. Me encanta mi perra : )
Todo el mundo debería adoptar un perro. En vez de tener novios, esposos, hijos o cualquier otro agregado a su vida al que puedan martirizar, la gente debería tener perros. Los vagabundos lo recomiendan.
Y ahora, para terminar esta serie de ideas tontas de mongola sin inspiración… ¿Se han imaginado lo pendejos que estaban nuestros papás cuando eran jóvenes, a los veintitantos de edad?, ¡o sea, no había Internet! ¿Cómo se enteraban de las cosas?, ¿cómo le hacían para googlear o qué?, ¿qué pedo con ellos? Hasta tenían chingos de hijos a esa edad. :s
Pero más que graciosa, esta idea puede resultar muuy cierta. Chi que chi. Como yo, que vi demasiada televisión y ahora mi cerebro se adaptó a pensar en modo telenovela, y no para , no cesa de escribir malos chistes.
Es más, si aquí yo fuera un anónimo y no yo…
TARARÁ! (8)
>>Buen día apreciable lector, me es grato darme cuenta que hoy, como todas las noches, usted nos regala un poquito de su atención, y nos acompaña en ésta, la que se ha convertido ya en su sección favorita: “Si yo fuera un anoooooooónimo” ¡Comenzamos!
Anónimo dice:
Cuál pinche factura, Sardina, si tus chistes siempre han sido muy malos, veas o no veas televisión, JAJAJA, mátate, wee!
>>Y ahora, continuamos con nuestro post habitual.
>>Buen día apreciable lector, me es grato darme cuenta que hoy, como todas las noches, usted nos regala un poquito de su atención, y nos acompaña en ésta, la que se ha convertido ya en su sección favorita: “Si yo fuera un anoooooooónimo” ¡Comenzamos!
Anónimo dice:
Cuál pinche factura, Sardina, si tus chistes siempre han sido muy malos, veas o no veas televisión, JAJAJA, mátate, wee!
>>Y ahora, continuamos con nuestro post habitual.
Y bueno, la verdad es que la interrupción del anónimo me ha hecho perder el ritmo, y ya olvidé qué les iba a platicar. Pero mientras me acuerdo, les contaré otra historia de… ¡mascotas!
Verán que, desde hace varios años, y pese a que durante mi infancia viví rodeada de perritos, entre otras muchas mascotas; cuando comencé a vivir sola, me decidí por la compañía de los gatos, y no los perros. Pues, era más fácil tener un gato que caga en cajita, y si no lo alimentas, sale por la ventana a cazar ratas. Mientras que un perro requiere mucha atención.
De gatos y perros, sólo he querido, realmente, a dos. Tóner, mi gato desaparecido, y Chanchito, mi perro asesinado. Tenían personalidades muy simpáticas y eran bastante carismáticos, o por lo menos a mí me lo parecían.
Pero bueno, la historia comienza hace unos meses, cuando un muy querido e irresponsable amigo, me pidió uno de los perritos, hijo de los perros que viven en casa de mis papás.
Total que, el chavo este, el shavalo, al mes de tenerla en su casa, me la regresa, a mí casa, con el cuento de que su abuela estaba ya fúrica porque Meme, la perrita, se había comido TODAS sus plantas.
Acepté quedarme con ella. Y bien, ahora que yo iba a ser la dueña legítima de Meme, me empecé a preocupar por la educación que le iba a dar. Yo no quería una perra chiple, chillona y mamona, ni una desdichada rabiosa que viviera en la azotea. Así que comencé por enseñarla a andar junto a mí sin correa, y decidí que por ningún motivo la iba a regañar; mejor, si hacía algo malo, la iba a ignorar y después le daría celos acariciando a Tonio el gato. El plan perfecto.
Meme vive en la parte de enfrente de mi casa, y ha destrozado unos 5 platos de comida. Se caga en todos lados, y es muy amigable pero le divierte mucho ladrarle a todo el mundo mientras mueve la cola. Me rompe los recibos, e incluso algunos se lo come completos, y claro, hace mil pedazos toda la publicidad de Smart y Benavides que me dejan en la reja. Muy chistosa, harto perruna.
Antes, cuando la llevaba a pasear al parque, la gente se le acercaba y la acariciaba, querían saber como se llamaba y que edad tenía, los niños querían jugar con ella y se le echaban encima, y ella corría feliz por entre los árboles y jugaba con los demás perritos. Ahora, que ha crecido más, y sigo llevándola al mismo parque, y aún sin correa para que se sienta libre como conejo, la gente le huye. Las mamás levantan a sus niños, y las mujeres me piden a alaridos que la aleje de sus mini mascotas, putos chihuahuas. Una sensación verdaderamente agradable, la meritita verdad. Pero bueno, para que buscarle ruido al chicharrón, ahora que está más grande, mejor nos salimos en la bici. Yo subida en la bicicleta, y ella correteándome como loca. Me encanta mi perra : )
Todo el mundo debería adoptar un perro. En vez de tener novios, esposos, hijos o cualquier otro agregado a su vida al que puedan martirizar, la gente debería tener perros. Los vagabundos lo recomiendan.
Y ahora, para terminar esta serie de ideas tontas de mongola sin inspiración… ¿Se han imaginado lo pendejos que estaban nuestros papás cuando eran jóvenes, a los veintitantos de edad?, ¡o sea, no había Internet! ¿Cómo se enteraban de las cosas?, ¿cómo le hacían para googlear o qué?, ¿qué pedo con ellos? Hasta tenían chingos de hijos a esa edad. :s



